
¿Quienes precisan de terapia con música?
Discapacitados físicos.
La terapia, en estos casos, ofrece al paciente el mayor número de contactos preceptúales posibles con su entorno. El dinamismo de la música ayuda a recobrar el ritmo físico a los que padecen de una coordinación musical defectuosa.
ENFERMOS PSIQUICOS
Estos pacientes necesitan sentirse seguros y la música les ofrece esta seguridad, además de ayudarlos a reducir o eliminar las diferencias con los demás enfermos.
A través de la repetición de una estructura musical determinada, obtienen una gran ayuda para aliviar el temor ante lo desconocido.
Este tipo de terapias suelen ser mucho más eficaces si se desarrollan en grupo y se utilizan instrumentos musicales simples.
Disminuidos auditivos.
La música es un remedio inmejorable, entendida como simples vibraciones rítmicas.
Estas vibraciones pueden ser sentidas por la piel, los músculos y hasta por el sistema nervioso del paciente. Instrumentos como el piano, el tambor, el arpa y sobre todo la pandereta están expresamente indicados para este tipo de terapias.
Drogodependientes.
Se los trata durante el duro proceso de recuperación mediante audiciones, improvisaciones, ejercicios de creatividad musical, técnicas que pueden desarrollarse tanto solos como en grupo.
Personas de la tercera edad.
Se trata de estimularles el recuerdo y la preservación de la memoria, seleccionando música de su pasado. Al mismo tiempo, la terapia con música intenta atacar su ansiedad.
Otros trastornos.
La musicoterapia también ha demostrado su eficacia en el tratamiento de otras dolencias físicos como son las distrofias musculares, la poliomielitis y algunas enfermedades respiratorias.
Del mismo modo, la música ha demostrado ser una gran ayuda para personas que sufren algún tipo de disminución sensorial, como la ceguera.
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